La responsabilidad es una palabra con la que entramos en contacto desde temprana edad, en un primer momento en la infancia se nos habla de responsabilidades en casa o en las escuela, asociándose principalmente al cumplimiento de reglas, tareas o deberes, conforme vamos creciendo esta responsabilidad o responsabilidades crecen con nosotros, se dicen que a mayor edad la responsabilidad también es mayor.
Parece que intuitivamente construimos por las experiencias que tenemos primero desde nuestra familia y luego en otros espacios fuera ella, la idea de que la responsabilidad es hacerse cargo de las cosas, de las situaciones y hasta de las personas. En este último caso podemos pensar que la responsabilidad solo está presente en relaciones que implican una jerarquía entre las partes, por ejemplo, los padres son responsables de los hijos, el hermano mayor es responsable del menor, un gerente es responsable de sus empleados, un profesor de sus alumnos.
Podríamos asumir que la responsabilidad tendría que ser una parte fundamental de cualquier realización, sin embargo, es en el tema de las relaciones sexoafectivas que el tema de la responsabilidad adquirió una especial relevancia, abriendo el debate respecto a qué es y que implica la responsabilidad afectiva.