Uno de los hábitos más frecuentes y perjudiciales es cerrar el recipiente inmediatamente después de lavarlo. Cuando la humedad queda atrapada en el interior, se crea un ambiente favorable para la proliferación de microorganismos y la aparición de olores desagradables. Por esta razón, los expertos recomiendan dejar el termo abierto en un lugar ventilado hasta que esté completamente seco antes de guardarlo.
Si el mal olor ya está presente, una limpieza profunda con agua tibia y bicarbonato de sodio puede ayudar a eliminarlo de manera efectiva. Posteriormente, es fundamental enjuagar bien el recipiente para retirar cualquier residuo.
En el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, donde las altas temperaturas y la humedad pueden favorecer la acumulación de olores, mantener una adecuada higiene de los recipientes reutilizables es una práctica clave para proteger la salud. Además de conservar mejor las bebidas, estos cuidados contribuyen a prolongar la vida útil de los termos y promueven hábitos de consumo más responsables y sostenibles con el medio ambiente.