Uno de los motivos de conflicto más habituales en las parejas es el uso que se da al tiempo libre. No disponer de un espacio propio en la pareja, decidir qué actividades realizar en este tiempo libre, o con quien hacerlas, suele ser un punto de fricción en muchas relaciones. Las diferentes perspectivas e intereses en este sentido hacen que sea difícil encontrar una solución que agrade a ambas partes.
Muchas veces es necesario encontrar acomodo a las exigencias o necesidades de distintos ámbitos. Hacer planes con amigos, ver a la familia, quedar con compañeros de trabajo de uno u otro miembro de la pareja, realizar actividades con los hijos o incluso facilitar que estos últimos tengan sus propios planes, son solo algunas de las vertientes de esta ecuación irresoluble.
Querer disponer de un tiempo para uno mismo no quiere decir que la relación no funcione o que no estés bien con tu pareja, sino simplemente que necesitas desarrollarte también en otros ámbitos distintos. Además, posiblemente tu pareja sienta lo mismo, aunque quizás no lo haya manifestado. Por ello, el primer paso es abordar el problema de manera directa y exponerlo para encontrarle una solución.