Cuando una relación se acaba, es normal que por mucho tiempo añoremos a esa persona de vuelta. Que la extrañemos, la pensemos y deseemos volver a vivir algo de eso que experimentaron juntos.
Volver o no con tu ex es una decisión muy personal, en la cual no deberías permitir que nadie interfiriera. Antes de dar o no el paso, debes pensar en aquellas cosas que los llevaron a terminar y ver si esas cosas ya cambiaron o por lo menos pueden ser trabajadas.
Las relaciones a veces son tan complejas y únicas, que, solo quienes lo viven, saben cuándo deben parar y cuándo continuar. No es sano dejarse llevar solo por las emociones, porque estas a veces nos juegan una mala pasada. Las emociones son inestables y en ocasiones, no nos permiten pensar con claridad.