Por: Julieth Mosquera
La ficción regional abre un espacio para contar nuestras culturas, personajes y paisajes Durante buena parte de su historia, los canales regionales estuvieron asociados principalmente con los informativos, los programas culturales y los documentales. Con el desarrollo de nuevas convocatorias y fondos públicos, la ficción comenzó a ocupar también un lugar dentro de estas parrillas de programación.
Este cambio permitió desarrollar miniseries con equipos técnicos, actores y directores, llevando a la pantalla historias construidas desde las regiones. La televisión pública regional tiene así la posibilidad de contar relatos que parten de realidades culturales específicas y que encuentran en sus propios territorios los escenarios para desarrollarse.
En Teleislas, esa apuesta se ha reflejado en producciones que tienen como elemento común la presencia de la cultura raizal y el Archipiélago. Desde una historia sobre la desaparición de un pez loro hasta los conflictos culturales de una relación entre una joven raizal y un hombre del interior del país, las producciones registradas en la investigación exploran diferentes aspectos de la vida y la identidad insular. La ficción permite entonces mirar el territorio desde nuevas perspectivas. Una casa, una playa, un bosque, una tradición o una historia familiar pueden convertirse en elementos narrativos capaces de conectar al público con su propia memoria.
La televisión pública regional no solo muestra lugares: también puede convertir sus historias en protagonistas.