“Perdón”, “lo siento”, “mil disculpas”, “no fue mi intención”, etc… son palabras utilizadas comúnmente cuando alguien hace o dice algo que sin o con querer lastima. En ocasiones las disculpas funcionan, pero en general no son tan efectivas. Sobre todo cuando se ha lastimado profundamente, no es suficiente con decir que uno lamenta lo que hizo, dijo o causó.
Cuando uno busca reparar una relación, no tiene que buscar justicia, ni tiene que tratar de explicar quién tuvo la razón y quién se equivocó. No se trata de justificar, ni de señalar. Lo único que importa es enfocarse en recuperar la relación. Hay que aprender a reconocer que queriendo o sin querer, se dañó y también se deterioró la relación.
Veamos algunos consejos sobre cómo reparar los daños de las relaciones:
- Reconocer que las cosas no están bien.
- Identificar en qué punto se fracturó la relación.
- Conversar y escuchar.
- No dar nada por sentado ni asumir. Es el momento de preguntar todo lo necesario.
- Humildad para reconocer en qué cada uno se equivocó.
- Pedir perdón y tomar acción.