Para ningún padre la educación de sus hijos es tarea fácil. Saber cómo actuar frente a sus rabietas o ante cualquier comportamiento negativo, así como establecer límites, es sumamente importante para ambas partes. Permite que los niños aprendan a cómo comportarse; ayuda a su sano desarrollo y contribuye a la buena convivencia.
Utilizar los premios y/o castigos como una forma de educarlos, es algo muy personal de cada padre. Sin embargo, cuando los niños son pequeños, la manera en la que perciben que hicieron algo bien, es con aplausos y elogios. Así mismo sucede cuando hacen algo que no es correcto; se les reprende y en algunos casos, se les priva de ciertas cosas que ellos disfrutan.