12 Febrero de 2026

Tras varios años de retrasos y procesos legales, la nueva torre de control del Aeropuerto Internacional Gustavo Rojas Pinilla ya tiene fecha definitiva de entrega: el 30 de junio, según confirmó la gerencia de la terminal aérea, marcando así un hito clave para el fortalecimiento de la seguridad operacional en la isla.

La obra, que inició hace tres o cuatro años, enfrentó inicialmente incumplimientos contractuales que obligaron a su suspensión, dejando parte de la estructura avanzada y dando paso a un pleito jurídico que finalmente fue superado. Posteriormente, a comienzos del año pasado, se firmó un nuevo contrato para culminar la construcción, cuyo plazo original estaba previsto hasta el 30 de noviembre, pero que debió ser prorrogado por factores externos.

El principal obstáculo ha sido la importación y fabricación de equipos tecnológicos especializados, indispensables para el funcionamiento de la torre. Los sistemas requeridos deben ser diseñados con especificaciones técnicas precisas y fabricados a medida, lo que generó demoras asociadas a proveedores internacionales, condiciones climáticas y procesos de importación, impactando directamente el cronograma inicial.

Ante estas dificultades, el contratista solicitó una primera prórroga hasta finales de febrero, la cual fue aceptada, y posteriormente un nuevo ajuste en los tiempos de entrega debido a retrasos adicionales en la producción de los equipos. Sin embargo, los trabajos de construcción no se han detenido y actualmente la obra registra un avance superior al 65%, con ejecución física adelantada incluso frente al componente financiero.

El proyecto cuenta además con seguimiento riguroso por parte de la Aeronáutica Civil y bajo la supervisión de la Procuraduría, que realiza reuniones mensuales para evaluar el cumplimiento del cronograma. Las autoridades han reiterado que el plan de trabajo se está ejecutando con estricta vigilancia técnica y administrativa, incluyendo la participación de la interventoría y representantes de la comunidad.

A pesar de las lluvias y los retos logísticos propios del territorio insular, los operarios continúan avanzando en los detalles estructurales y preparativos para la instalación tecnológica. El retraso ha sido calificado como netamente tecnológico y externo, sin afectar la solidez de la infraestructura ya construida, lo que permite mantener la meta fijada.