19 de octubre de 2026

La intervención administrativa ordenada por la Superintendencia Nacional de Salud al Hospital Departamental de San Andrés genera expectativas entre médicos, especialistas y trabajadores, quienes esperan que esta medida permita corregir las dificultades que afectan la prestación de los servicios médicos en el archipiélago.

Desde el cuerpo médico existe una percepción favorable frente al proceso, al considerarlo una oportunidad para mejorar la gestión institucional y las condiciones de atención. Sin embargo, la recuperación del hospital requiere tiempo, acompañamiento del Gobierno nacional y una administración departamental capaz de responder a las necesidades de la institución.

Entre las principales dificultades identificadas por la Supersalud se encuentran 13 servicios habilitados que no estaban en funcionamiento, demoras en procedimientos quirúrgicos, más de 3.600 estudios radiológicos pendientes de lectura y problemas financieros y de abastecimiento de medicamentos e insumos médicos.

El personal asistencial mantiene expectativas frente a los resultados de la intervención y espera que las medidas permitan superar las deficiencias actuales, fortalecer la capacidad de respuesta del centro hospitalario y garantizar una atención más oportuna para los pacientes.

Otra de las prioridades es el mejoramiento de la infraestructura física y la disponibilidad permanente de medicamentos, equipos e insumos necesarios para desarrollar las actividades médicas. Estas condiciones son fundamentales para brindar servicios seguros y adecuados a la población usuaria.

A las necesidades asistenciales se suman las dificultades financieras y la preocupación por el cumplimiento de las obligaciones económicas con los trabajadores, incluidos los pagos de honorarios. La disponibilidad de recursos y una gestión administrativa eficiente son aspectos determinantes para mantener la continuidad de los servicios.