03 de noviembre de 2026

La Armada Nacional capturó a 44 ciudadanos hondureños que realizaban actividades de pesca ilegal en aguas del mar territorial colombiano, en inmediaciones de isla Cayo Serranilla, al norte del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Durante el procedimiento fueron incautadas 20 embarcaciones menores y 241 kilogramos de recursos pesqueros.

La operación se inició cuando una unidad naval detectó una embarcación pesquera que funcionaba como buque nodriza, desde la cual se desplegaban varias embarcaciones pequeñas, conocidas como pangas, para realizar faenas de extracción de especies marinas.

Tras verificar la información con la Dirección General Marítima, a través de la Capitanía de Puerto de San Andrés, se estableció que la embarcación no contaba con autorización para ingresar a aguas colombianas ni para desarrollar actividades de aprovechamiento de recursos pesqueros.

Al advertir la presencia de la Armada, el buque pesquero emprendió la huida y dejó en el sector a las personas que se encontraban en las pangas. Posteriormente, una Unidad de Reacción Rápida de Guardacostas interceptó las embarcaciones y sorprendió a los 44 extranjeros mientras realizaban actividades de pesca con equipos de buceo.

Durante la inspección, realizada en el muelle de The Cove con el acompañamiento de CORALINA y la Secretaría de Agricultura y Pesca, se identificaron 142 kilogramos de caracol pala, 77 de langosta, 16 de cangrejo y seis de peces, para un total de 241 kilogramos de recursos marinos. También fueron incautadas 20 pangas, 143 tanques de buceo, manómetros y otros elementos utilizados para la extracción de especies.

Por su parte, Migración Colombia adelantó las verificaciones de identidad y situación migratoria de los ciudadanos hondureños. Tanto los capturados como el material incautado fueron puestos a disposición de las autoridades competentes para los respectivos procedimientos judiciales.

Esta operación hace parte de las acciones de vigilancia y control que adelanta la Armada Nacional para combatir la pesca ilegal, proteger los ecosistemas de la Reserva de Biosfera Seaflower y salvaguardar la soberanía marítima colombiana, así como los recursos naturales de los que dependen las comunidades raizales e isleñas del archipiélago.